28 de noviembre de 2010

Historia oficial del POLO

Por Daniel García Peña
Tomado de El Espectardor.com

Por estos días, la actual dirigencia está conmemorando el quinto aniversario del Polo.

Pero resulta que el Polo no nació en 2005, sino en 2002. Hace cinco años sí adoptó su nombre actual de PDA, pero su concepción fue anterior. Lejos de un simple descuido de fechas, es un desconocimiento de la idea original.

El Polo nació en marzo de 2002, cuando un grupo de siete partidos de izquierda decidieron, en el apartamento de Lucho Garzón, conformar una coalición para apoyar su candidatura presidencial y adoptaron el nombre de Polo Democrático, propuesto por Gustavo Petro. En 2003, varias de esas fuerzas decidieron dar el paso de coalición a partido y se creó el Polo Democrático Independiente, que se estrenó ese año con el triunfo de Garzón como el primer alcalde de izquierda elegido en Bogotá.

Más que un partido, el Polo nació como un ideal: todos los demócratas de izquierda unidos, no sólo para oponerse al “polo autoritario” de la refundación uribista de la patria, sino para ofrecerle a Colombia una alternativa viable, moderna y civilista de transformación democrática. Una izquierda nueva, abierta, capaz de actuar con otros, de gobernar y no sólo criticar, jugada a fondo con la democracia, en contra de la lucha armada. El electorado respondió y el Polo creció todos los días.

Hace cinco años se incorporaron otras fuerzas y el PDI se convirtió en PDA. En las presidenciales de 2006, el Polo obtuvo la más alta votación de la izquierda en la historia y en 2007 se logró ganar de nuevo la alcaldía de Bogotá, también rompiendo todos los récords.

Pero a comienzos de 2008, en lo que Wilson Borja bautizó el “acuerdo de la Casa Rojas”, se fraguó una extraña alianza entre los tradicionales sectores radicales, como el PC y MOIR, con los llamados “pragmáticos”, como ANAPO, pese a sus profundas contradicciones ideológicas. Carlos Gaviria, quien había hecho campaña con el lema de “ni sectarismo ni ambigüedad”, inexplicablemente terminó aliado con los más sectarios y los más ambiguos.

El Polo se cerró y se estancó. En vez de nuevos adherentes, empezó a sufrir bajas; la primera, Lucho. La deliberación democrática y la búsqueda de consensos fueron reemplazadas por la aplanadora.

El Polo de hoy dista muchísimo de lo que soñamos quienes lo fundamos hace más de ocho años. Fui fiel creyente en el ideal romántico de la unidad, pero ahora reconozco los inmensos riesgos cuando ese valor se eleva a la categoría de dogma. El reto es reconocer la diversidad y no meternos todos en una misma secta.

Cambio Radical ya va para el gran reencuentro de la familia liberal de centroderecha (solo falta Santos). El uribismo está en recomposición y posiblemente terminará dirigido desde el exilio en Panamá. Ante este mapa político cambiante, la izquierda democrática se requiere más que nunca. Sin embargo, pretender dirigirla desde la estrechez de un solo partido parece imposible e indeseable.

No es la primera vez que quienes se consideran los ganadores intentan escribir una historia oficial a su manera. Deben dedicarle menos tiempo a tergiversar el pasado y más a reflexionar sobre el futuro del proyecto democrático en Colombia.

danielgarciapena@hotmail.com

1 comentario:

  1. Y por que el Senador Robledo ha incrementado su votacion. Y creo que nadie puede acosarlo de conseguir esos votos con politiqueria. Lo radical no son los personajes, es la Situacion del Pais.

    www.jaiderr.blogspot.com

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